El de Búho Nocturno, no me convencía, demasiado convencional. Las chicas, bah, no hay un gran nivel. Pero, ay, el todopoderoso Doctor Manhattan, ¿se puede ser más sexy?:


BIZARRO CÓMICS **
ROSE **
Es una miniserie de Mark Millar en Avatar, con un dibujo muy de dibujos animados. Y es que la trama va de un tranquilo pueblecito de dibus en el que empiezan a ocurrir muchas cosas que nunca habían pasado: violaciones, asesinatos, tacos por doquier...etc...



Peloteos aparte (la dibujante Iru, es una de los nuestros), me ha gustado bastante.
No sé los números de Fábulas que quedan para que temine la serie, o al menos para que se cierre el arco argumental principal (el de la guerra).Durante años, numerosos críticos cinematográficos han usado la expresión “comic filmado” para designar despectivamente a cualquier película
con más acción que “Los Comulgantes” y mayor sentido lúdico que ”El Año Pasado en Marienbad”. No es extraño. Era una etiqueta gratuita y errónea, claro, pero comprensible en quienes tratándose de comic no distinguen a Omaha de
No obstante, hace unos años tuvieron por fin la oportunidad de emplear adecuadamente la coletilla en cuestión gracias al estreno de “Sin City”, pseudo-película que puede calificarse de forma literal como un comic filmado, casi viñeta por viñeta. Aunque saludada por algunos como una tremenda innovación, otros consideramos en su día al engendro de Miller y Rodriguez como una forma de servilismo (que no colaboración) del cine hacia el comic que convertía lo que podría ser una adaptación de un medio a otro (con nuevas aportaciones creativas) en un mero ejercicio de copista , en el que todo (desde los encuadres a los gestos de los actores) estaba enfocado a la reproducción lo más mimética posible del comic original. Mimetismo con el que, por cierto, a Frank Miller se le hizo el culo pepsicola al descubrir que si el comic filmado podía pasar por cine , cualquier autor de comic con un buen equipo técnico a sus espaldas podía pasar por cineasta. Para corroborarlo, Miller estrena ahora ya en solitario “The Spirit”, que acabo de sufrir en mis carnes, y que confirma, como decía el título original de una olvidable peli de Ben Affleck, la suma de todos mis temores.
En primer lugar conviene destapar un fraude : La película se identifica publicitariamente con el Spirit de Will Eisner, y tiene bien poco que ver con él salvo el uso de un mismo puñado de nombres (que designan a personajes muy diferentes, a veces irreconocibles, en el comic y en la peli), algunos rasgos de apari
encia física compartidos y un flashback, (el de Sand Saref), cuya similitud con una de las historias de la serie de Eisner es la excepción a la empecinada regla de alejamiento total por parte del film del comic que presuntamente le servía de base argumental. Lo que vemos en la pantalla no es “Will Eisner´s The Spirit”, sino “Frank Miller´s Spirit”, y las diferencias entre ambos son tan abismales que uno se pregunta por qué Miller no ha suprimido esos rasgos superficiales de contacto y le ha dado a su cinta un título diferente (“The Abnormal Masked Fool”, por ejemplo) que eliminara esa asociación teórica que, en la práctica, ha despreciado por completo. Claro que también se imagina la respuesta : Porque exhibir como bandera a un comic clásico mundialmente famoso (el mejor jamás realizado, en mi humilde opinión) favorece las ventas y la promoción.
El caso es que si, como suele decirse, uno de los rasgos típicos de autoría cinematográfica es la capacidad de un cineasta para coger temas o tendencias ajenos en principio a él y llevarlos a su terreno, haciéndolos suyos y dándole su sello personal, no cabe duda de que el creador de “Ronin” es un autor, en el sentido más cahierista del término. No en vano ha cogido la obra de Eisner y la ha “millerizado” hasta hacerla irreconocible, modelando su propio Spirit y pasando olímpicamente de las pautas establecidas por el felizmente fallecido maestro (ya que es una suerte que no viva para ver este engendro), al que manifestaba dedicar teóricamente la peli como si de una “carta de amor” se tratase , pero transformándola en la práctica en una patada en el culo a su pobre cadáver.
Y es que el problema no reside en que Miller no haya realizado una adaptación fiel ; ya comenzaba esta opinión señalando que los c
alcos de un medio a otro no me merecen mucho respeto. Ni siquiera en que haya jugado a efectos promocionales con una asociación entre comic y película que se revela peregrina habida cuenta de los resultados. El problema es que la versión de Miller, su Spirit, su visión del personaje y su mundo totalmente opuesta a la de Eisner, es mala. Mala de cojones.
En primer lugar le otorga un tono decididamente (mas bien pretendidamente) cómico ; ya sabemos que entre la infinidad de registros otorgados por Eisner a su creación se encontraba el humor, pero manteniendo un equilibrio permanente que le impedía caer en el ridículo. Miller, por el contrario, no se anda con refinamientos y saca entusiasmado el Mariano Ozores que lleva dentro, con nefastas consecuencias: Octopus es un fantoche carnavalesco tan pasado de rosca que convierte al Joker de Jack Nicholson en un modelo de continencia por comparación; el comisario Dolan es la versión chillona del abuelo Cebolleta ; los secuaces del villano, un grupo de tarados dignos del peor capítulo de Barrio Sésamo; y el héroe, un payaso delirante que casi se hace pajas de gusto cuando piensa en su gothámica ciudad. No hablamos de comedia, ni tan siquiera de parodia; se trata sólo de una sucesión de fallidos y patéticos intentos de despertar una mísera sonrisa equiparable al peor especial navideño del Dúo Sacapuntas. Y por supuesto arruina por completo los contados intentos de recuperar un tono mínimamente serio, relacionados generalmente con el personaje de Sand Saref, el único que aspira a tener un poco de dignidad en esta guardería cinematográfica.
En segundo lugar, hay que retroceder a los más infames episodios del Hostal Royal Manzanares para encontrar unos diálogos tan pésimos, inconcebibles en un guionista firmante de obras maestras como “Daredevil Born Again”. Las confusas y surrealistas parrafadas del Octopus, los cargantes e incesantes soliloquios del protagonista, las réplicas y contrarréplicas entre Spirit y sus chicas, son monumentos al aburrimiento y la estupidez, a la pompa sonrojante, al cliché más sobado y el chiste sin puñetera gracia. Con semejantes mimbres no es de extrañar que el supuesto argumento no sea más que una ocurrencia chusca que mezcla drogas y
experimentos genéticos con el vellocino de oro, la sangre de Heracles y, de haber tenido espacio, la minga incorrupta de San Agustín. Podría ser (involuntariamente) gracioso, pero sólo es irritantemente absurdo. Y la desorientación del pobre David Newman, (hermano tonto del genial Thomas), especializado en comedia fofa y animación infantil, cuya partitura intenta imprimir emoción batmanera de saldo a la ristra de sandeces que desfilan por la pantalla, es buena prueba de ello al potenciar lo grotesco de la situación.
En tercer lugar, el “look Milleriano” gestado en “Sin City” y “
La consecuencia ineludible de todo este despropósito es evidente : Los actores, lidiando con personajes ridículos, un guión absurdo y una pantalla verde permanente que no complementa, sino que eclipsa y oscurece su trabajo, bien poco pueden hacer. Da igual que se trate de muertos de hambre como el Gabriel nosecuantos que protagoniza el circo o de veteranos solventes como Jackson : Ninguno de ellos puede evitar verse salpicado por el desastre. Quizá sea Eva Mendes la única que pueda extraer algo mínimamente positivo para su carrera de “Spirit”, en la medida en que su papel es el menos asnal del conjunto y le permite lucir su palmito como nunca.
Porque finalmente a eso se reduce lo que Spirit ofrece (al público masculino más o menos fetichista) : Retazos de erotismo suave cortesía de su suntuoso reparto femenino : Los cegadores glóbulos blancos de
Nuevo Hellboy, nueva historia larga, nueva sensación agridulce.
Resumiendo: nuevo buen cómic con nueva aparición estelar de La Cosa y su tía Petunia (versión endemoniada). :-(



"Por los caminos oscuros" es el último álbum que ha aparecido de David B. , autor ya famoso por estos lares. Es la supuesta continuación de "La lectura de las ruinas", cómic que ya comentamos por aquí, pero se puede leer perfectamente sin conocer el anterior.
Guión: Jerry Frissen
Edición Original: Los Zombis son a los cementerios lo que el tonto al pueblo, nadie los hace caso. Al menos hasta que ya es demasiado tarde.
Y es que uno siempre piensa que estos seres son estúpidos, pero esa es una de sus ventajas. Subestimarlos.
De todos es conocida su lentitud, y aquí es donde se vuelven a aprovechar de nosotros. Ya que por supuesto, en caso necesario, podremos escapar corriendo de uno, de dos, hasta de cinco. Pero ¿Y si estuvieses rodeado de 300? ¿Y de 500? Ahí es cuando piensas "Mierda, la cagué".
Lo mejor de las películas de zombis es que sin darte cuenta empiezas a sentir la claustrofobia/agorafobia, el pánico, la angustia del protagonista y la agonía por la supervivencia.
Lentamente.
Muy lentamente.
Sólo recuerdo un libro con el que sentí esa sensación: "Soy leyenda" (1), hasta que éste cómic cayó en mis manos.
"Los Muertos Vivientes: Días Pasados" recoge, editado aquí por Planeta, los primeros 6 números de la serie original de Image Comics "The Walking Dead".
Nada más abrirlo nos encontramos con una sincera introducción (con la que más de uno estará de acuerdo) por parte de Robert Kirkman, guionista de la obra.
Robert Kirkman se declara amante de los zombis y eso se nota en el cómic. En él nos cuenta la historia de Rick Grimes, un policía de pueblo que tras ser herido en servicio se despierta del coma sólo en un hospital. Bueno, no está realmente sólo.Ya me entendéis.
A partir de aquí Kirkman nos conduce en un alucinante viaje repleto de miedos, angustias, sorpresas y todo tipo de emociones que puede ser capaz de sentir un ser humano.
Para mí, Kirkman consigue el objetivo que se propone en la introducción, no solamente asustar si no indagar en el interior de las personas y sacar todos sus sentimientos. Ésta historia no acaba cuando se hace de día, como en las películas. Acompañaremos a Rick en su lucha por la supervivencia, en sus relaciones con los compañeros de viaje y en sus dudas sobre qué causó la plaga contra la que luchan.
En el apartado gráfico, Tony Moore hace un trabajo más que notable. Dibujos en blanco y negro en los que Bill Crabtree añade más grises. La primera vez que aparece un zombi "vivo" en el cómic impresiona, asquea, y todas las sensaciones que un zombi debe producir. Todo eso se multiplica exponencialmente cuantos más zombis salgan en la viñeta. Creo, sinceramente, que éste tipo ha nacido para dibujar aglomeraciones de zombis.
Un muy buen cómic para los amantes del género de terror y de los zombis en particular, con unos buenos y detallados dibujos y una historia atrayente y agónica que hace imposible cerrar el cómic y obliga a seguir leyendo.
"Alan Moore's The Courtyard"Esos son los datos básicos y entre ellos hay uno que me ha dejado perplejo: ¿que es eso de "adaptación secuencial"?
Este cómic cuenta la historia de un agente del FBI experto en lo que él llama "teoría de las anomalías" y que trata de descubrir la conexión entre varios asesinatos brutales cometidos por diferentes asesinos y a partir de ahí ocurrirán una serie de acontecimientos bastante... curiosos. Para ello Alan Moore juega con elementos del cómic de terror, algo del género negro y, sobre todo, con algunas cositas tomadas prestada de H.P. Lovecraft, por lo que considero que es un cómic especialmente recomendable para aficionados a estas cosas.
No es un cómic que vaya a pasar a la historia, pero se lee de un tirón y la historia atrapa. Como dice Garth Ennis en su introducción, esta historia a cualquier otro le podría haber dado para un tocho de cienes de páginas, pero a Alan Moore no le hace falta y en esas 48 páginas nos cuenta perfectamente lo que ocurre en 48 horas.
Para lo que me ha servido este cómic es para afirmarme en una idea personal: no es necesario un dibujo como el de Eddie Cambell en From Hell para contar una historia de terror. El señor Jacen Burrows utiliza un dibujo muy limpio y muy detallista para contar una historia muy sucia y eso se agradece profundamente. Además, curiosamente para ser Alan Moore, en este caso casi todas las páginas tienen la misma composición de página: dos viñetas que son dos silos verticales de arriba a abajo; y en ocasiones una splash page incluso a doble página. Sólo imaginarme un From Hell dibujado por este señor me produce palpitaciones (aunque lógicamente la composición de página debería ser otra).
En fin, un cómic para leer en el autobús o en el metro o en un momento all-bran, pero si tenéis otras compras en perspectiva o el dinero no os llega, no es imprescindible, aunque sean "sólo" 5 euritos.
Nueva muestra de las magníficas recuperaciones de clásicos bajo la imprescindible firma de Fantagraphics, este tomo es el primero que recopila los single panels (vamos, chistes de una sola viñeta) que convirtieron a "Dennis the Menace" ("Daniel el Travieso" para nosotros) en un auténtico best seller del comic y de otros media. Inspirado por el propio hijo del autor, Dennis es un crío de 5 años con una sádica tendencia a armarla (destrozando lo que se cruza en su camino o haciendo los comentarios más inoportunos en el peor de los momentos) para martirio de sus sufridos padres, el pacífico Henry y la esbelta Alice.
Visto hoy día, medio siglo después de su creación, es apreciable por el impecable trazo de Ketcham (Patrick O´Donnell, creador de Mutts, le considera también un maestro de la composición) y lo entrañable de su humor, pero no deja de ser un humor gráfico muy tradicional y bastante infantil, muy limitado por el formato y el carácter familiar que impiden más ironía o profundidad. Es entretenido,vaya, pero no deja huella.
Eso sí, basta con echarle un vistazo a estas viñetas para tener meridianamente claro cual fue la inspiración del futuro Calvin de Watterson. Aunque la ingenua obra de Ketcham no le llegue a los talones al magistral legado que supone "Calvin y Hobbes", y las influencias intelectuales de Watterson sean mucho más elevadas (Schulz, Kelly, Herriman) es evidente que el patrón de un crío rubio de pocos años incansablemente travieso que colma a diario la paciencia de sus martirizados padres tiene una referencia clarísima en el Dennis que, no casualmente, vivía sus horas de mayor popularidad en los años de infancia y primeras lecturas de Watterson.
Acege
Publicado en es.rec.comics el 23/02/2007
El sábado pasado fuíme a la biblioteca pública y allí hice un repasito de sus aparadores (no están en estanterías, si no en unos contenedores de hasta medio cuerpo de altos, como en algunas tiendas) de cómics. Una mirada superficial me indicó que una mayoría de cómics eran de tema y autores femeninos. Es el efecto Aída -díjeme; pero los cómics tenían un aspecto viejo como de discriminación positiva de los mismos años que los biberones de la Sra. Ministra.
2-Rubia de verano / Adrian Tomine; Barcelona: La Cúpula, 2005
3-Luchadoras / Peggy Adam; Madrid: Sinsentido, cop. 2007
4.-La perdida /Jessica Abel; Bilbao: Astiberri, cop.2006
5.- Baby blues: adivina quien no ha hecho la siesta. Vol.1;
Con el rollo de haber vivido una guerra ahora todo el mundo se apunta al carro de sacar un cómic. ¿Os habéis dado cuenta de cuántos cómics del estilo han aparecido en pocos meses? Palestina, Persépolis, La guerra de Alan, Callejón Rojo... Si aún viviera mi abuelo le daba un lápiz para que dibujara algo sobre la guerra civil y aún hacíamos la primera perra. Pues si os fijáis en los ejemplos citados (Palestina, Persépolis, Alan, incluso Maus o Corazón de la tormenta) tienen un punto en común : la sobriedad gráfica. Algunos tienen un dibujo mejor y otros peor, pero en todos ellos el arte está supeditado a la narración, intentando siempre que el ojo fluya, corra por las páginas, mantenga un ritmo adecuado en la lectura eludiendo la vistosidad, el "voy a lucirme", el gran hallazgo gráfico que haga que la vista se detenga para contemplar ese maravilloso dibujo, sí, pero perdiendo así el hilo narrativo, toda la ambientación conseguida.
Séra hace todo lo contrario. Viene a lucirse. Y esa es la gran diferencia con todos los (grandes) álbumes citados. Primero, usa color, y no un color cualquiera. Segundo, busca el efectismo, el impacto visual, la belleza compositiva, la imagen por la imagen. Y qué sentido tiene, cuando se habla de muerte absurda, de injusticia, de pérdida de valores, de guerra, en definitiva, un dibujo epatante? Ninguno, claro. O quizá sí tenga uno: esconder el más pobre de los guiones, que es el que recorre Callejón Rojo. Supongo, pues, que con esa grafía tan moderna, que además no me gusta un pelo, consistente, creo (aventuro, no lo sé) en dibujar sobre fotografías, lo único que pretende el autor es vendernos gato por liebre. Sensacionalismo comicense, cuatro dibujos más o menos logrados y una leyenda que diga que va sobre la guerra de Camboya y a vender que son dos días.
De Steranko y otros
Por otro lado, como decía antes, se le nota que está verde, y comete fallos constantemente, sobre relacionados con la expresividad y las poses. No hay más que ver la portada del tomo, con cuatro o cinco maromos en la misma pose exacta (y no sabría decir si están corriendo, bailando o qué), ¡y Valeria transformada en un híbrido fraggle-humano!
Ahora es 0ciOs0 quién, tras la aparición de esta breve serie en España, nos deja su opinión. Yo ya lo hice hace unos meses.
Y el caso es que en ese primer número han aparecido unas cuantas buenas ideas. Tiradas en las páginas de manera atropellada, pero ideas. Sigo leyendo y poco a poco me va cambiando el chip y voy entrando en el juego.
Kitson es menos Kitson que otras veces, probablemente debido al entintador, y siendo un dibujo mucho menos estilizado del que acostumbra a hacer (La Legión de SH y así), me ha gustado mas. ¿Por lo cualo? Porque no le salen todas las caras iguales como otras veces. Por una vez sus personajes no tienen todos la misma cara de niña triste.
Por Jack Kirby y Dave Wood
Por desgracia, la "carrera espacial" ahora mismo ocupa 5 minutos al mes en los telediarios, y habiéndose superado en la realidad todas las aventuras imaginarias de Masters, el cómic ha perdido interés, por mucho que Kirby adorne los lanzamientos de cohetes con historias de celos y traiciones. Así que lo que de verdad llama la atención en "Sky Masters" es su dibujo absolutamente genial: da gusto ver a Kirby entregándose a fondo y cambiando sus habituales máquinas imposibles por artefactos reales, que copia a la perfección. Y el entintado de Wood es espectacular, no hay más que ver la portada.
Primero decir que me lo he leído de la mejor manera posible, con los tres tomos principales americanos (la serie madre, la de Hulk y la de First Line) y leyéndolos en el orden correcto. La experiencia ha sido tan bueno, que como preveía, en estos eventos voy a ir pasando de Panini y aprovechando mientras el euro sea el rey de las Bolsas.