domingo, 8 de junio de 2008

Mr. Punch (o el cómic en la era audiovisual)

Neil Gaiman y Dave McKean

A estas alturas no voy a descubrir a Gaiman ni a McKean, dos de los autores más importantes del panorama comiquil de los últimos años, a los que un servidor (y supongo que la mayoría) tiene en buena consideración y a los que se sigue (en lo que se puede) a lo largo de toda su trayectoria. Si bien es cierto que esta obra, Mr.Punch, no es la primera colaboración entre ambos (colaboraron ya en Sandman, Black orchid, Casos Violentos, etc.) si que es, para mí, la mayor y mejor de todas sus colaboraciones.

Un hombre recordando cuando tenia ocho años (y no era un hombre) e intentando sacar una imagen al unir todas las piezas del puzzle. De su familia, de sus allegados, de todos aquellos adultos a los que intentó comprender, en su momento, sintiendo que no formaba parte de ellos, que él estaba más próximo a la comedia trágica de los títeres de Mr. Punch (que le sobreponía, que le exhasperaba, que le daba miedo, que odiaba y que más tarde amaría), que a la tragedia cómica de la vida real, plagada por igual de comicidad (o sarcasmo, mejor dicho) y de drama y llantos, y pena y muerte y que, sin embargo, no le afectaba ni por asomo lo que lo hacía la ficción de los titeres, porque no la comprendía.


Recuerdos de infancia. Reconstrucción de un pasado. Esto es lo que seria, básicamente, Mr. Punch. Una mirada hacia atrás en la que, como en toda reconstrucción del pasado, sólo quedan firmes los hechos que más marcaron, que trascendieron, que quedaron grabados en la materia gris para siempre. Unos recuerdos, que además, poseen la cualidad de todo recuerdo, que es la duda de si lo recordado sucedió realmente así o si se ha ido modificando a fuerza de recordarlo. Y estos hechos pueden parecer banales, intrascendentes en algunos momentos (aunque sean recuerdos marcados por la inocencia de la infancia), si se retoman al azar y sin buscar entender nada más, pero se llenan de significado cuando se realiza un enorme esfuerzo de reconstrucción, y se van atando los cabos y se va viendo que todo cuadra y que lo importante no son tanto los hechos en sí como la experiencia, el autodescubrimiento, la mirada hacia el interior que esto supone.

Y esta mirada sorprende, emociona, apasiona por su mezcla de melancolia y de inocencia si quien la escribe es Gaiman e impacta por su expresividad si quien la dibuja es McKean.

Gaiman realiza una labor excelente en esta obra. La mirada del niño sobre el mundo de los adultos, los miedos, alegrias, las diversas sensaciones que experimenta y su interpretación (interpretación que es a su vez de todo el universo que le rodea), queda plasmada con una fuerza y una expresividad que no habia visto antes en Gaiman. La mirada melancólica, indagadora, comprensiva del adulto respecto a su niñez asombra por la verdad que transmite. Además, el ritmo que Gaiman le infringe al relato es el adecuado, la estructura es interesante y estimulante a continuar la lectura, y la literalidad de los textos de apoyo es simplemente magnífica. Por fin (por fin) el discípulo alcanza cotas de maestro y demuestra que está muy cerca (sino igual) que Moore.

McKean tiene un estilo propio e inconfundible, eso no lo duda nadie, y, además, es uno de los artistas que más cosas nuevas ha aportado al comic en los últimos tiempos. Sin embargo, ese estilo propio ha pecado (quizá más a menudo de lo que seria deseable) de un cierto aire de meramente experimental, de espectáculo, si bien no gratuito, si más como búsqueda dentro de su propia faceta (el arte en el comic) que como apoyo y parte integrante de un guión al medio. En Mr.Punch vemos que su estilo se afianza y se refuerza, perdiendo esos visos de gratuidad que creo que tenia en algunas obras anteriores. Porque su estilo se adapta como un guante al guión de Gaiman. Su juego con el collage, con los distintos estilos de dibujo, su uso de la ilustración y la fotografía transmite mucho, es expresivo y refleja a la perfección, con su fusión de técnicas, las dualidades realidad-ficción, infancia-mundo adulto, drama titeres- drama humano que es Mr: Punch.

En definitiva, dos grandes trabajos, magníficos por igual, que hacen que el conjunto, el total de la obra sea excelente.

Resumiendo, por si no ha quedado claro, que me ha encantado.

Spiff

Publicado en es.rec.comics el 08/10/2001

No sólo de novedades vive el comiquero, así que desde "El daily que daily" os ofreceremos ocasionalmente reseñas antiguas, pero siempre de obras que siguen siendo conseguibles hoy día.

2 comentarios:

Dreebo dijo...

¡Qué casualidad! El otro día encontré este cómic en un estante y estuve pensando si sería tan bueno como lo recordaba. Creo que lo volveré a leer este verano.

Azrael dijo...

No os quejaréis con las entradas que os cuelgo, para que luego me metáis caña en el grupo. Besándome las botas deberíais estar :-))