domingo, 30 de noviembre de 2008

Hellboy : La oscuridad llama

Nuevo Hellboy, nueva historia larga, nueva sensación agridulce.

Esta vez más agria, si cabe, porque no dibuja Mignola sino un Fegredo más que correcto en su estilo amignoliado (aunque en los extras mignola dice que no quería "un imitador"), que para muchos sería difícil en determinados pasajes distinguir del original, pero sin la capacidad de asombro que tiene el bueno, no sólo en la facilidad de su trazo sino sobretodo en su constante juego con las sombras y los volúmenes.

Dejando el dibujo de lado, nuevamente me pasa lo que suele pasarme con Hellboy: me sorprendo de la magnífica ambientación que tiene, de lo bien narrado que está, de cómo consigue sacar gran partido de la mitología y demás, de lo creíbles que resultan esos dioses y demonios y otros personajes extraños y lo brillantes que son algunos de sus pasajes, de cómo se puede dibujar cuatro viñetas de un pobre infeliz invocando a un demonio y que sea verdaderamente un infeliz invocando a un demonio (no como en Sandman, por ejemplo, que te lo crees porque te lo dice, no porque lo sientas) y, cuando estoy metido de lleno en la historia, en esa Inglaterra tétrica, viendo esa horda de seres malvados dispuestos a conquistar el mundo, pensando esta vez sí "oye, ésto es realmente muy bueno", entonces siempre llega el chascarrillo y los guantazos.

Como si Mignola hubiera firmado un papel a su editor al empezar la serie tipo "me comprometo a meter una pelea cada X páginas... y algún chiste para desengrasar, qué demonios!".

Y no es que no me gusten las peleas y los chascarrillos, vive Dios, que algunas son cojonudas y están magníficamente resueltas, lo que digo es que es necesario que TODAS las tramas terminen así?

Resumiendo: nuevo buen cómic con nueva aparición estelar de La Cosa y su tía Petunia (versión endemoniada). :-(

Spiff

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